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Ácidos grasos Omega-3 como moduladores de la inflamación

Categoría: Nutrición Veterinaria

ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 COMO MODULADORES DE LA INFLAMACIÓN

La inflamación se ha considerado siempre la respuesta innata del sistema inmunitario frente a cualquier daño ocasionado en los tejidos del organismo.

La piel es uno de los órganos más expuestos a cualquier agente infeccioso, ya sea un virus o una bacteria, así como a lesiones ocasionadas por traumatismos, fracturas o cortes. La necesidad de reparar el daño tisular hace aumentar los niveles de ciertas sustancias proinflamatorias como son las prostaglandinas E2 (PGE2), los leucotrienos (LTB2) y los tromboxanos (TXA2), derivados del ácido araquidónico (AA).

Una vez reparado el daño resulta vital poder resolver la inflamación antes de que cronifique. La función antiinflamatoria de los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (AGPI-ω3) deriva de los metabolitos secundarios (eicosanoides y docosanoides) producidos por el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) respectivamente. (1) EPA produce eicosanoides como la PGE3, moduladora de la inflamación y resolvinas de la serie E, que presentan también carácter antiinflamatorio. Por otro lado, el DHA genera docosanoides, protectinas y resolvinas de la serie de D, como es el caso de la NPD1, cuya capacidad antiinflamatoria es significativamente superior a las de las resolvinas de la serie E derivadas del EPA. (2) Todas estas moléculas presentan una elevada capacidad para resolver la inflamación y por ello reciben el nombre de Mediadores eSpecializados en Pro-resolución (SPM).

La piel es un sitio de activo metabolismo lipídico y los nutrientes, en especial, la cantidad de ácidos grasos omega-3 y omega-6 que nuestras mascotas consumen pueden influir en la modulación de la respuesta inflamatoria frente a diferentes afecciones cutáneas.

Para favorecer el correcto estado de salud de la piel de nuestras mascotas, debemos conseguir alcanzar un equilibrio adecuado omega-6: omega-3 en su alimentación. Dietas ricas en omega-6 influyen negativamente en el metabolismo de los ácidos omega-3, ya que las enzimas elongasas y desaturasas implicadas en las rutas metabólicas de los omega-3 y 6 son comunes y competitivas. Cuando hay más sustrato de tipo omega 6 que 3, se reduce considerablemente la conversión del ácido α-linolénico (ALA) a sus derivados EPA y DHA, aumentando la síntesis de ácido araquidónico (AA) y por ende la respuesta inflamatoria. (3)

Una deficiencia de ácidos grasos omega-3 en la dieta puede provocar que la inflamación no se resuelva y que permanezca latente o incluso fuera de control. Dado que los ácidos grasos omega-6 suelen estar presentes de manera abundante en la dieta de nuestras mascotas, un suplemento de omega 3, concretamente de DHA, podría ayudar a aumentar la respuesta antiinflamatoria de manera natural, reduciendo el nivel de AA en los fosfolípidos de membrana.

Existen varias rutas enzimáticas donde puede intervenir el DHA y la NPD1. En el campo de la dermatología todas apuntan hacia la resolución de la inflamación mediante la inhibición del factor nuclear kappa B, factor de necrosis tumoral α y de algunas enzimas como la COX-2 o la LO-5, entre otras. (4-6)

En 2015, Han y colaboradores describieron un mecanismo por el cual el DHA a dosis altas (100 mg/Kg/día) podría actuar reduciendo los síntomas de ratones con dermatitis atópica a través de macrófagos M2 y estimulando la generación de células T reguladoras que aumentan la expresión de FoxP3, que suprime la inflamación. (7)

Cuando suministramos al organismo elevadas cantidades de DHA (entre 100-200/kg/día), una parte de este se convierte en NPD1. Esta neuroprotectina presenta diferentes mecanismos de acción según al receptor al que se una. En dermatología podría actuar modulando la inflamación a través de la inhibición de la expresión de ciertos genes pro-inflamatorios y reducir el dolor inhibiendo el reclutamiento leucocitario en sitios de inflamación local. (8)

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  1. Charles N. Serhan et al. Protectins and Maresins: New Pro-Resolving Families of Mediators in Acute Inflammation and Resolution Bioactive Metabolome. Biochim Biophys Acta. 2015; 1851(4): 397–413.
  2. Nicolas G. Bazan et al. Omega-3 Essential Fatty Acids Modulate Initiation and Progression of Neurodegenerative Disease. Mol Neurobiol, 2010; 41:367–374.
  3. Simopoulos AP. The importance of the ratio of omega-6/omega-3 essential fatty acids. Biomed. Pharmacother. 2002; 56(8):365-379.
  4. Xu J. et al. Resolvin D1 attenuates imiquimod-induced mice psoriasiform dermatitis through MAPKs and NF-κB pathways. J Dermatol Sci. 2018; 89(2):127-135.
  5. Tinghan Jia et al. Treatment with Docosahexaenoic Acid Improves Epidermal Keratinocyte Diferentiation and Ameliorates Inflammation in Human Keratinocytes and Reconstructed Human Epidermis Models. Molecules. 2019; 24, 3156.
  6. Mahfoozur Rahman et al. Omega–3 Fatty Acids as Pharmacotherapeutics in Psoriasis: Current Status and Scope of Nanomedicine in its Effective Delivery. Current Drug Targets, 2013; 14, 708-722.
  7. Karyn A. Haitz et al. Docosahexaenoic Acid Alleviates Atopic Dermatitis in Mice by Generating T Regulatory Cells and M2 Macrophages. Journal of Investigative Dermatology, 2015; 135, 1472–1474.
  8. Lintao Qu et al. Accelerating the reversal of inflammatory pain with NPD1 and its receptor GPR37. J Clin Invest. 2018; 128(8):3246–3249.


Escrito por Nuria Roda,
Doctora en Química Orgánica.

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