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¿Leishmaniosis cómo hemos cambiado?

Leishmania
Categoría: Nutrición Veterinaria

Corría el año 1997 y me encontraba todavía en la Facultad, vimos un perro con una fuerte alopecia no pruriginosa, diagnosticado como sarna. El perro mostraba letargia y conjuntivitis bilateral. En el hospital se optó por realizar una analítica de sangre completa y una prueba serológica para detectar anticuerpos de una enfermedad que no era frecuente, la Leishmaniosis.

El resultado me dejó absorto… What it is? Comentandolo en el Departamento supimos que era una enfermedad zoonótica y que normalmente no tenía cura, requiriendo la eutanasia del perro afectado…¡madre mía!! Inmediatamente nos pusimos las pilas y según bibliografía iniciamos el tratamiento, afortunadamente el perro afectado no mostraba insuficiencia renal, ya que según época no se podría haber hecho nada. En la actualidad sí que lo podríamos haber curado.

¿En qué consistió el tratamiento?

El tratamiento se fundamentó en alopurinol BID a 10 mg/kg durante tres meses y glucantime BID a dosis de 50 mg/kg durante 6 semanas. El perro mejoró de inmediato, en todos los aspectos. En este momento tenía 7 años, en las revisiones periódicas posteriores fue mejorando todavía más hasta recibir el alta médica.

El perro llegó hasta casi los 15 años de edad, muriendo por un proceso colateral y en una edad biológica.

La Leishmaniosis en la actualidad

Estamos en 2020, y acorde al título de este artículo, ¿Leishmaniosis cómo hemos cambiado? La respuesta es más amplia, hemos cambiado mucho en cuanto a prevalencia, diagnóstico, tratamiento y pronóstico, ¡ahí es nada!

Concretamente me estoy refiriendo al territorio español, pero perfectamente se puede extrapolar a nivel mundial, ya que esta enfermedad no sólo afecta a España sino que prácticamente se está globalizando. No podemos olvidar que es una enfermedad zoonótica.

Los apartados en la etiopatogenia

Cada uno de los apartados en la etiopatogenia de la enfermedad es motivo para doctorarse en la materia, por lo que voy a ser breve. La prevalencia aumenta, por varios motivos, el aumento en la población y densidad canina y el aumento en la actividad del vector.

Recordemos que la leishmaniosis es una enfermedad metaxénica, es decir, que requiere la acción de un vector biológico donde el parásito alcance una forma infectante. Evidentemente sé que ya han descubierto el porqué del aumento de la actividad del flebótomo… ¿les suena Greta Thunberg?

Tenemos cosas buenas, claro, como es la realización de pruebas serológicas de control y prevención de la enfermedad en nuestras mascotas, ello ha conseguido anticiparnos en gran medida a la leishmaniosis clínica, pero, y el “bicho”, ¿es el mismo? Podríamos decir que sí y no. Es el mismo en cuanto a identificación zoológica pero las formas clínicas y presentación de la enfermedad, aunque se mantienen las formas clásicas, han cambiado. Afortunadamente la terapéutica ha evolucionado, a veces no tan a la par como quisiéramos, pero actualmente disponemos de buenos protocolos y una variedad más amplia de terapéuticos.

Dichos terapéuticos se fundamentan en tres estrategias o mecanismo de acción:

  • Leishmaniostáticos
  • Leishmanicidas
  • Estimulantes del sistema inmune

Como agentes leishmaniostáticos nos centramos en el alopurinol, todo un clásico, cuyo mecanismo de acción es ampliamente conocido, como inmunoestimulantes se ha abierto un gran campo, se busca fundamentalmente un aumento de la inmunidad celular inducida o mediada por macrófagos, mediante el uso de domperidona y estimulantes del sistema inmune, además de la profilaxis vacunal.

Como leishmanicidas se utilizan derivados antimoniales en administración subcutánea y miltefosina PO. La “novedad” en el tratamiento leishmanicida la aporta un principio activo procedente del extracto de una planta, la artemisina (A.annua). Pongo novedad entre comillas porque realmente no es tan nuevo su uso, pero sí en medicina veterinaria. Su descubrimiento se debe a la investigación de la médica Tu Youyou, que rescató informaciones sobre el uso terapéutico en China que se remontan al 200 a.C. y compartió un premio Nobel.

La anemia en los pacientes de Leishmaniosis

Hasta aquí todo todo correcto, pero posiblemente se pregunten… la anemia frecuente que tiene el paciente, normalmente calificada como de tipo normocrómico y no regenerativo, ¿cómo la tratamos? Lo explicaremos a continuación.

Si unimos el efecto leishmanicida de la artemisina y lo combinamos con un potente inmunoestimulante, tenemos el Leishfant pet factor ® y si lo que buscamos además del efecto anterior es fomentar las bases que potencien la regeneración de glóbulos rojos y elevar la hemoglobina, elegiremos la administración de Leishfant hemo®.

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