ÁCIDO CAPRILICO, UN ALIADO EN DIETA KETO Y LA SALUD EN GENERAL

Categoría: Nutrición Integrativa

Dra. Nuria Roda / Alberto Tejero

Entre las dietas actuales existe la keto o cetogénica, que busca conseguir un estado de cetosis en el cuerpo al consumir mayor cantidad de lípidos que hidratos. El ácido caprílico es un ácido graso que juega un papel importante en funciones del cuerpo a nivel del metabolismo, cardiovascular o inmunitario; y cualquier persona, sin importar el estilo de dieta que realice, se puede beneficiar con su uso.

En la sociedad actual donde hay muchos excesos en nuestra alimentación se buscan dietas o estilos de vida para mejorar la salud o conseguir algún objetivo ya sea físico o deportivo. Entre las dietas actuales existe la keto o cetogénica, la cual consiste en seguir una alimentación baja en hidratos de carbono, pero alta en grasas, buscando conseguir un estado de cetosis en el que el cuerpo usa la grasa como energía en lugar de la glucosa que sería la preferencia. En ese caso la obtención de la energía para el cerebro y el resto del cuerpo es partir de un derivado de las grasas, los cuerpos cetónicos. Estos compuesto y en general la dieta cetogénica se asocia con beneficios como el control del peso, la mejora de la sensibilidad a la insulina y la concentración.

Dentro de esta dieta, el consumo de triglicéridos de cadena media (MCT, por sus siglas en la traducción al inglés), en especial el ácido caprílico o C8 (nombrado así por el número de carbonos de su estructura química), juega un papel importante. El C8, al tener una estructura simple, se metaboliza de forma muy rápida en el hígado y se convierte casi de inmediato en cuerpos cetónicos, lo que lo vuelve en una fuente de energía eficiente y estable. A diferencia de otras grasas, no requiere procesos digestivos complejos ni almacenamiento previo, lo que ayuda a alcanzar y mantener la cetosis con mayor facilidad. Al ser más hidrosolubles, no se incorporan a los quilomicrones y se acepta que no participan directamente en la lipogénesis.1 A continuación, se hablarán de más de sus beneficios para la salud de este ácido graso:

Acción antifúngica y antimicrobiana: El C8 ha demostrado una notable actividad antimicrobiana y antifúngica en diversos estudios in vitro y en modelos animales empleado como uso alimentario. En particular, frente a Candida albicans, este ácido graso de cadena media inhibe la formación de biopelículas, reduce la adhesión celular y bloquea la transición de levadura a hifa, un proceso clave en la virulencia del hongo.2 Frente a bacterias, ha mostrado efectos bactericidas por daño directo a la membrana celular. Estos hallazgos respaldan su potencial como alternativa o complemento a los antimicrobianos convencionales, tanto en el control de infecciones fúngicas como bacterianas, aunque se requieren ensayos clínicos en humanos para confirmar su eficacia y seguridad.3,4

Mejora a nivel cardiovascular e inflamatorio: El C8 ha mostrado efectos favorables sobre el metabolismo lipídico y la respuesta inflamatoria en modelos experimentales. En ratones alimentados con dietas cetogénicas, la suplementación con este ácido graso redujo significativamente los niveles de colesterol total y lipoproteínas de baja densidad (LDL), y a su vez mejoró la proporción HDL/LDL, lo cual es un marcador muy importante de protección cardiovascular. A nivel molecular, se observó que promovió la expresión del transportador ABCA1, implicado en la salida de colesterol de las células, y activa la vía de señalización JAK2/STAT3, relacionada con efectos antiinflamatorios. Asimismo, en estudios celulares con macrófagos expuestos a lipopolisacáridos, redujo la producción de citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-6, además de inhibir la activación de NF-κB, un regulador central de la inflamación.5 Todo ello sugiere que el C8 no solo mejora el perfil lipídico, sino que también contribuye a atenuar la inflamación sistémica, dos procesos estrechamente vinculados con el desarrollo de aterosclerosis y enfermedades metabólicas.

Modulación de hormonas relacionadas con el apetito: El C8 desempeña diversas accione sobre el metabolismo. Ya se ha hablado sobre su papel en la obtención de energía, pero también tiene un papel único en la regulación del apetito a través de su participación en la activación de la grelina, la “hormona del hambre”. Para que la grelina sea biológicamente activa, necesita ser acilada por la enzima ghrelin O-acyltransferase (GOAT). El principal sustrato utilizado por esta enzima es precisamente el ácido caprílico. Sin la unión de un grupo caprílico, la grelina permanece en su forma desacilada, por lo que no ejerce efectos orexigénicos (estimulante del apetito). Al contrario, la grelina acilada gracias al C8 es la que estimula el apetito, aumenta la ingesta calórica y modula el metabolismo energético al actuar sobre receptores hipotalámicos. Más allá de la regulación del apetito, esta función también conecta con el control del peso corporal, la homeostasis glucémica y la secreción de hormona del crecimiento, procesos en los que la grelina está implicada.6 En personas con pérdida de peso patológica (cáncer, enfermedades crónicas, anorexia nerviosa, caquexia asociada a edad avanzada), la grelina activada ayudaría a aumentar el apetito y la ingesta calórica. Esto también puede favorecer la síntesis proteica y la preservación de masa muscular en condiciones catabólicas. Y también sería útil en la gastroparesia, es decir, trastornos donde hay retraso del vaciamiento gástrico para estimular la motilidad gástrica e intestinal.

Efecto sobre presión arterial: Algunos estudios experimentales han descrito que el ácido caprílico puede influir directamente en parámetros hemodinámicos y en la función cardíaca. En un modelo con cobayas, se observó que la administración de C8 produjo un aumento del gasto cardíaco y una disminución de la presión arterial y de la resistencia vascular periférica. Además, mostró un efecto inotrópico positivo, es decir, incrementó la fuerza de contracción del corazón. Estos efectos fueron parcialmente inhibidos por indometacina, lo que sugiere la participación de prostaglandinas en el mecanismo de acción. El hallazgo apunta a que podría modular la función cardiovascular no solo a través del metabolismo lipídico y la inflamación, sino también mediante vías vasoactivas. Por lo tanto, aunque se necesita más investigación, podría ser beneficioso para el control de la presión arterial o el gasto cardíaco.7

Como conclusión, el ácido caprílico juega un papel importante en funciones muy importantes del cuerpo, como a nivel del metabolismo, cardiovascular o inmunitario. Viéndose como cualquier persona, sin importar el estilo de dieta que realice, se puede beneficiar con su uso.

Referencias bibliográficas:

  1. Sáyago-Ayerdi, S. G., Vaquero, M. P., Schultz-Moreira, A., Bastida, S., & Sánchez-Muniz, F. J. (2008). Utilidad y controversias del consumo de ácidos grasos de cadena media sobre el metabolismo lipoproteico y obesidad. Nutrición Hospitalaria23(3), 191-202.
  2. Jadhav, A., Mortale, S., Halbandge, S., Jangid, P., Patil, R., Gade, W., Kharat, K., & Karuppayil, S. M. (2017). The Dietary Food Components Capric Acid and Caprylic Acid Inhibit Virulence Factors in Candida albicans Through Multitargeting. Journal of medicinal food20(11), 1083–1090. https://doi.org/10.1089/jmf.2017.3971
  3. Valipe, S. R., Nadeau, J. A., Annamali, T., Venkitanarayanan, K., & Hoagland, T. (2011). In vitro antimicrobial properties of caprylic acid, monocaprylin, and sodium caprylate against Dermatophilus congolensis. American Journal of Veterinary Research, 72(3), 331-335. Retrieved Sep 24, 2025, from https://doi.org/10.2460/ajvr.72.3.331
  4. Huang, C. B., Alimova, Y., Myers, T. M., & Ebersole, J. L. (2011). Short- and medium-chain fatty acids exhibit antimicrobial activity for oral microorganisms. Archives of oral biology56(7), 650–654. https://doi.org/10.1016/j.archoralbio.2011.01.011
  5. Zhang, X. S., Zhang, P., Liu, Y. H., Xu, Q., Zhang, Y., Li, H. Z., Liu, L., Liu, Y. M., Yang, X. Y., & Xue, C. Y. (2022). Caprylic Acid Improves Lipid Metabolism, Suppresses the Inflammatory Response and Activates the ABCA1/p-JAK2/p-STAT3 Signaling Pathway in C57BL/6J Mice and RAW264.7 Cells. Biomedical and environmental sciences : BES, 35(2), 95–106. https://doi.org/10.3967/bes2022.014
  6. Lemarié, F., Beauchamp, E., Drouin, G., Legrand, P., & Rioux, V. (2018). Dietary caprylic acid and ghrelin O-acyltransferase activity to modulate octanoylated ghrelin functions: What is new in this nutritional field?. Prostaglandins, leukotrienes, and essential fatty acids, 135, 121–127. https://doi.org/10.1016/j.plefa.2018.07.009
  7. Kristev, A., Mitkov, D., Lukanov, Y., & Chapkynov, P. (1989). The effect of octanoic fatty acid on the cardiovascular system of the guinea pig. Cor et vasa31(4), 321–327.

Compartir esta publicación