BERBERINA Y DIABETES

Categoría: Nutrición Integrativa

Dra. Nuria Roda / Alberto Tejero

La diabetes Mellitus (DM) es una patología producida al no poder metabolizar la glucosa. Existen dos formas de la enfermedad, diferenciadas según la edad en la cual aparecen los trastornos metabólicos: DM tipo 1 (ocurre desde la infancia por causas genéticas) y DM tipo 2. Esta última es la más predominante, abarcando entre el 90-95% de los casos y se origina principalmente por la edad o por llevar un estilo de vida poco saludable. En concreto, la DM tipo 2 es una enfermedad multifactorial donde el estrés y la inflamación conduce a la interferencia en la captación de glucosa en la célula, el aumento en la demanda del monosacárido y la descomposición de ácidos grasos entre otros defectos metabólicos (1). Las sustancias de oxidación producidas en las mitocondrias debido al estrés o factores ambientales como la edad o el estilo de vida sedentario conducirían a un daño en las células β del páncreas. Así pues, por una reducción en la secreción de insulina o bien por anormalidades en la señalización del receptor de la insulina, el cuerpo desencadenaría una resistencia a esta hormona (2). Por otra parte, la inflamación comentada anteriormente no solo afectaría al páncreas, sino que daría lugar a otras complicaciones de otros órganos comunes en esta enfermedad como las nefropatías, neuropatías, retinopatías y el daño vascular.

El tratamiento de la DM tipo 2 consiste en seguir un estilo de vida saludable, evitando factores obesogénicos y la práctica habitual de deporte para reducir la acumulación de glucosa en sangre. En casos de necesidad, fundamentalmente los pacientes de DM tipo 1 o insulinodependientes, se requiere la aplicación de insulina exógena (2). También se puede recurrir a fármacos antidiabéticos para alcanzar un índice glucémico óptimo, sin embargo, todavía no se ha logrado definir el efecto terapéutico a largo plazo de estos medicamentos en la diabetes de tipo 2 ni la capacidad para prevenir las complicaciones sobre el aparato cardiovascular o reducir efectos secundarios como el aumento de peso o reducción de masa ósea. Por ejemplo, uno de los más empleados es la metformina, la cual causa problemas gastrointestinales y está contraindicada en casos de insuficiencia renal, hepática y respiratoria (3).

Existen diversas plantas medicinales que permiten un tratamiento leve pero significativo de las complicaciones de la DM sin presentar tanta toxicidad o efectos secundarios como los anteriormente comentados con los fármacos y reduciendo la frecuencia y dosis; lo cual las hace una alternativa para el tratamiento de la enfermedad. Además, otra ventaja de las plantas medicinales frente a los fármacos reside en que pueden incluirse más de una para tratar otras patologías como obesidad, dislipemia o hipertensión a través de diversas rutas metabólicas, mientras que un medicamento suele presentar solo un ingrediente activo.

Dentro de estos extractos medicinales destacan las plantas del género Berberis que han llamado la atención tanto por sus capacidades hipoglicemiantes como hipolipemiantes. Estas dos acciones se deben a la berberina un compuesto derivado del alcaloide isoquinoleína (4). Además de las anteriores propiedades muchos estudios le han atribuido otras propiedades terapéuticas tales como actividad antioxidante, antiinflamatoria, antiarrítmica o mejoras en el tratamiento de la nefropatía, neuropatía y miocardiopatía diabética. Por otra parte, también se cree que puede ser eficaz en el tratamiento de otras enfermedades crónicas, a parte de la DM, como la hipertensión, hiperlipidemia, el cáncer o la depresión.

La actividad hipoglicemiante de la berberina se debe a la estimulación de la glucólisis aumentando la actividad glucoquinasa a través de vías de señalización, al aumento de la secreción de insulina y a la supresión de la gluconeogénesis y adipogénesis hepática. Se conoce que el tratamiento con Berberina aumenta la fosforilación de la proteína B quinasa, lo que produce un incremento de la activación del AMPK que a su vez aumenta la translocación del transportador GLUT-4 en la membrana plasmática de la célula por lo que mejora la sensibilidad y resistencia a la insulina. Por otro lado, se demostró que la Berberina aumenta la secreción de insulina en las células de los islotes a través de niveles elevados de GLP-1 (péptido 1 similar al glucagón). Los receptores de GLP-1 son componentes importantes implicados en la supervivencia de las células de los islotes. La activación de GLP-1 de la adenilato ciclasa aumenta los niveles de AMP cíclico que conducen a aumentos en el Ca2+ intracelular y estimulan la migración y exocitosis de los gránulos de insulina (4). También se puede hablar del papel de la Berberina al reducir la absorción de glucosa en el intestino a causa de la inhibición de la α– glucosidasa, una enzima que se encarga de digerir carbohidratos reduciéndolos a monosacáridos. Finalmente, otra actividad hipoglicemiante de la Berberina consistiría en la modulación de la microbiota intestinal. Debido al efecto antimicrobiano de la Berberina, podría desplazar virus, bacterias, hongos y hasta gusanos parásitos. Los géneros Firmicutes y Bacteroidetes son un tipo de bacterias intestinales encargadas de modular la homeostasis del metabolismo. Con una dieta alta en grasa y poco saludable se encuentran aumentados los géneros Firmicutes y reducidos los Bacteroidetes, siendo esta relación atribuida con mayor riesgo al padecer obesidad, diabetes e hipercolesterolemia. Así pues, se ha visto que al emplear Berberina se modularía dicho ratio hacia mayor contenido en Bacteroidetes los cuales ayudan a controlar el peso y reducir los niveles de glucosa y lípidos en sangre. (4)

El incremento de personas con DM está haciendo que se busquen más opciones a los fármacos para tratar esta enfermedad, sobre todo en países del continente asiático donde hay más prevalencia. Numerosos estudios clínicos han demostrado la eficacia del efecto hipoglicemiante de la Berberina así como su seguridad al emplearla sola o con más fármacos tales como la metformina. Los resultados en pacientes con DM tipo 2 tratados con berberina o metformina mostraron que los niveles de HbAlC (hemoglobina glicosilada), triglicéridos y LDL-C disminuyeron en ambos grupos, y hubo una diferencia significativa entre el antes y el después del tratamiento (5). Además, el efecto hipoglucémico de Berberina fue similar al de la metformina, con dosis de berberina que variaban entre 200 y 500 mg, 2 o 3 tomas al día. En general, la berberina es segura en el tratamiento de los pacientes con DM tipo 2 y debido a su baja toxicidad se podría utilizar en pacientes diabéticos con hepatitis crónica, insuficiencia renal o problemas respiratorios donde el uso de medicamentos como la metformina no se podría emplear.

 

  1. American Diabetes Association (2011). Diagnosis and classification of diabetes mellitus. Diabetes care, 34 Suppl 1(Suppl 1), S62–S69. https://doi.org/10.2337/dc11-S062
  2. Guthrie, Richard A.; Guthrie, Diana W. (2004). Pathophysiology of Diabetes Mellitus. Critical Care Nursing Quarterly, 27(2), 113–125. doi:10.1097/00002727-200404000-00003
  3. Crespo Herrera, Sonia. (2009). Metformina, a 50 años de su uso: Eficacia, tolerancia, seguridad y nuevas indicaciones. Revista Científica Ciencia Médica, 12(2), 23-25. Recuperado en 03 de noviembre de 2021, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332009000200009&lng=es&tlng=es.https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15137354/
  4. Chang, Wenguang; Chen, Li; Hatch, Grant M. (2014). Berberine as a therapy for type 2 diabetes and its complications: From mechanism of action to clinical studies. Biochemistry and Cell Biology, (), 1–8. doi:10.1139/bcb-2014-0107
  5. Pang B, Zhao LH, Zhou Q, Zhao TY, Wang H, Gu CJ, Tong XL. (2015). Application of berberine on treating type 2 diabetes mellitus. Int J Endocrinol. 2015;2015:905749. doi: 10.1155/2015/905749. Epub 2015 Mar 11. PMID: 25861268; PMCID: PMC4377488.

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